¿Sabes con qué materiales estás vistiendo y descansando?
- Edurne Barba
- 23 jul
- 6 min de lectura

Todos los días elegimos qué comer, qué productos aplicar sobre la piel y qué sustancias llevar a nuestro hogar. Sin embargo, pocas veces nos preguntamos algo igualmente importante: ¿De qué está hecha la ropa que permanece horas en contacto con nuestro cuerpo?
La vestimenta, la ropa interior, las pijamas, las sábanas y las cobijas crean un pequeño ambiente alrededor de la piel. Los materiales que utilizamos pueden influir en la ventilación, la acumulación de humedad, la temperatura corporal, la comodidad y la sensibilidad de la piel.
En Naturageo creemos que la salud también se construye a través de esas pequeñas decisiones cotidianas que muchas veces pasan desapercibidas.
La ropa también forma parte de nuestro entorno corporal
La piel es el órgano más extenso del cuerpo y funciona como una barrera protectora. Aunque una tela no penetra automáticamente en el organismo, sí permanece en contacto directo con la piel durante muchas horas.
Esto es especialmente importante en:
ropa interior;
pijamas;
ropa para bebés y niños;
prendas deportivas;
sábanas;
fundas de almohada;
cobijas;
protectores de colchón.
Cuando una prenda es demasiado ajustada, poco ventilada o retiene humedad, puede crear un ambiente de calor, sudor y fricción. Esto puede favorecer irritación, rozaduras, comezón, mal olor y molestias en personas con piel sensible.
No siempre se trata solamente de la fibra. También influyen los tintes, estampados, suavizantes, pegamentos y tratamientos utilizados para que una prenda sea antiarrugas, impermeable, antibacteriana o resistente a las manchas.
¿Nos estamos vistiendo de plástico?
Una gran parte de la ropa actual está elaborada con fibras sintéticas como:
poliéster;
nylon;
acrílico;
elastano.
Estas fibras son polímeros plásticos, fabricados principalmente a partir de derivados del petróleo.
Su popularidad se debe a que son materiales económicos, resistentes, elásticos, ligeros y fáciles de producir a gran escala. El problema aparece cuando las prendas se utilizan durante muchas horas, se desechan rápidamente o liberan pequeñas fibras durante el uso y el lavado.
Las telas sintéticas pueden desprender microfibras plásticas que terminan en las aguas residuales, los suelos, el polvo del hogar, los ríos y los océanos.
Por esta razón, el problema no es solamente personal. También es ambiental.
Ropa de cama: ocho horas en contacto con nuestro cuerpo
Podemos pasar aproximadamente una tercera parte del día en la cama. Durante el descanso, nuestra piel permanece en contacto continuo con las sábanas, fundas, cobijas y colchones.
Una ropa de cama poco transpirable puede favorecer:
acumulación de calor;
sudoración nocturna;
sensación de humedad;
incomodidad;
irritación de la piel;
interrupciones del descanso.
Por eso, la elección de los materiales de la cama puede formar parte de una rutina saludable para dormir mejor.
Las fibras naturales suelen permitir una mejor circulación del aire y absorción de humedad. Esto puede ayudar a mantener un ambiente más fresco y confortable durante la noche, especialmente en climas cálidos.
Beneficios de elegir fibras naturales
Las fibras naturales provienen de plantas o animales y, dependiendo de su procesamiento, pueden ofrecer una sensación más suave, ventilada y agradable para la piel.
Algodón
Es una de las opciones más utilizadas para ropa interior, pijamas, toallas y ropa de cama.
Generalmente es:
suave;
absorbente;
transpirable;
fácil de lavar;
bien tolerado por pieles sensibles.
Debe considerarse que una prenda de algodón también puede contener tintes o tratamientos químicos. Por eso, conviene elegir telas sencillas, de buena calidad y con la menor cantidad posible de acabados innecesarios.
Lino
El lino es una fibra vegetal fresca, resistente y altamente transpirable.
Puede ser una buena alternativa para:
camisas;
vestidos;
pantalones;
sábanas;
fundas de almohada;
ropa para climas cálidos.
Tiene la capacidad de absorber humedad y permitir que el calor se disipe con mayor facilidad. Con los lavados suele volverse más suave y confortable.
Cáñamo
El cáñamo es una fibra vegetal antigua, resistente y versátil.
Puede utilizarse para elaborar:
ropa;
lonas;
accesorios;
textiles para el hogar;
materiales industriales.
Suele mezclarse con algodón para obtener telas más suaves. Además, representa una alternativa interesante frente a la dependencia de fibras derivadas del petróleo.
Lana
La lana ayuda a conservar el calor y regular la humedad. Es especialmente útil en climas fríos.
No todas las lanas se sienten igual. Las fibras gruesas pueden causar comezón o irritación mecánica, mientras que algunas lanas finas, como la merino, suelen ser más suaves.
Lyocell y otras fibras de celulosa
El lyocell se fabrica a partir de celulosa vegetal procesada. Aunque no es una fibra completamente natural en su fabricación, puede ser suave, transpirable y agradable para la ropa y la ropa de cama.
Es importante no confundir el origen vegetal con la ausencia total de procesos químicos. La calidad final depende de cómo se haya producido y tratado la tela.
¿Debemos eliminar completamente las fibras sintéticas?
No necesariamente.
Algunos materiales sintéticos pueden ser útiles en ciertas actividades. Por ejemplo, la ropa deportiva técnica puede secarse rápidamente, ofrecer elasticidad o proteger del viento y la lluvia.
La recomendación no consiste en tirar toda la ropa sintética ni vivir con miedo. Se trata de utilizarla con mayor conciencia.
Podemos reservar estas prendas para actividades específicas y preferir fibras naturales en aquellas piezas que permanecen más tiempo en contacto con el cuerpo, como pijamas, ropa interior y ropa de cama.
Recomendaciones para una vestimenta más consciente
No es necesario cambiar todo el guardarropa de un día para otro. Podemos comenzar gradualmente.
1. Revisa las etiquetas
Antes de comprar, observa la composición de la prenda.
Una tela puede parecer algodón, pero estar formada principalmente por poliéster. También puede contener mezclas con elastano o nylon.
2. Prioriza las prendas de contacto prolongado
Comienza por cambiar aquellas piezas que utilizas durante más tiempo:
ropa interior;
pijamas;
camisetas;
ropa infantil;
sábanas;
fundas de almohada.
3. Lava la ropa nueva antes de usarla
El lavado inicial puede ayudar a eliminar polvo, residuos superficiales, exceso de tintes y sustancias utilizadas durante la fabricación, el almacenamiento o el transporte.
4. Evita tratamientos innecesarios
Cuando sea posible, limita prendas anunciadas como:
antimanchas;
antiarrugas;
antibacterianas;
impermeables;
repelentes;
perfumadas.
Estos beneficios pueden implicar la presencia de tratamientos químicos adicionales.
5. Reduce el uso de suavizantes y perfumes
Las fragancias intensas y ciertos productos de lavado pueden permanecer en las fibras y causar molestias en personas sensibles.
Un detergente suave y sin perfume puede ser una mejor elección para pijamas, ropa interior y ropa de cama.
6. No permanezcas con ropa húmeda
Después de hacer ejercicio, nadar o sudar, cambia la ropa lo antes posible. La humedad prolongada, el calor y la fricción pueden irritar la piel.
7. Compra menos y elige mejor
Una prenda duradera, cómoda y de buena calidad puede ser preferible a varias prendas de uso breve.
La moda rápida no solamente genera grandes cantidades de residuos. También nos acostumbra a comprar, utilizar y desechar sin considerar el verdadero costo ambiental.
Una elección saludable también puede ser una elección para el planeta
Elegir fibras naturales no garantiza por sí solo que una prenda sea completamente sustentable. También debemos considerar:
la forma de cultivo;
el consumo de agua;
los tintes;
el transporte;
las condiciones de fabricación;
la calidad;
la duración de la prenda.
Sin embargo, reducir nuestra dependencia de fibras plásticas y elegir textiles duraderos puede ayudar a disminuir la liberación de microfibras, el consumo excesivo y la acumulación de residuos.
No se trata de buscar la perfección, sino de tomar decisiones más informadas.
La salud comienza en lo cotidiano
Cuidar la salud no consiste solamente en acudir a consulta cuando aparece una enfermedad. También significa observar el entorno que construimos alrededor de nuestro cuerpo.
Lo que comemos, respiramos, aplicamos sobre la piel, vestimos y utilizamos para dormir forma parte de nuestros hábitos diarios.
La próxima vez que compres una prenda o unas sábanas, no observes únicamente el color, el diseño o el precio. Revisa también el material.
Pregúntate:
¿Esta tela permite que mi piel respire?
¿Es cómoda para utilizarla durante muchas horas?
¿Necesito realmente un tratamiento antimanchas o antibacteriano?
¿Cuánto tiempo podrá durar esta prenda?
Elegir algodón, lino, cáñamo, lana fina u otras fibras de mejor calidad puede ser un pequeño cambio con beneficios para nuestra comodidad, nuestro descanso y el medio ambiente.
En Naturageo promovemos una vida más consciente, sencilla y respetuosa con el cuerpo y con la naturaleza.
Porque cuidar lo que nos rodea también es una manera de cuidar lo que somos.




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