No cambies tu vida hoy. Cambia la siguiente acción.
- Edurne Barba
- hace 2 días
- 5 min de lectura

A veces sabemos perfectamente qué nos hace bien. Sabemos que necesitamos movernos más, tomar agua, dormir mejor, comer con mayor conciencia, disminuir aquello que nos inflama, descansar, exponernos a la luz del día, respirar, caminar.
Sabemos muchas cosas. El problema es que saberlas no siempre significa poder hacerlas.
Hoy existe más información sobre salud que nunca. Hay planes alimenticios, aplicaciones, rutinas, videos, libros, especialistas, retos, podcasts y miles de consejos diciéndonos qué comer, cuánto caminar, a qué hora dormir y cómo deberíamos organizar nuestra vida.
Y aun así, muchísimas personas sienten que no logran aplicarse. Empiezan motivada, compran los ingredientes para la preparación de sus alimentos, arman su plan alimenticio semanal, seleccionan y compran la ropa perfecta para hacer ejercicio. Compran los suplementos, las proteínas y los productos que todos recomeindan y ahora sí, el plan está hecho y es momento de cambiar.
Unos días hacen las cosas pero al poco tiempo aparece nuevamente la vida, el trabajo, los hijos, el sueño, el cansancio, pendientes, estrés, una noche pesada, una comida que no etaba planeada, una semana complicada y parece que todo ese esfuerzo se perdió.
Pero quizás el problema no sea que nos falte disciplina, quizás estamos tratando de cambiar demasiado, demasiado rápido.
Cuando pensamos:
“tengo que bajar de peso”,
“tengo que hacer ejercicio todos los días”,
“tengo que comer perfectamente”,
“tengo que dormir ocho horas”,
“tengo que dejar el azúcar”,
“tengo que organizar mi vida”,
nuestro cerebro no ve solamente una decisión, ve una montaña y todavía ni siquiera hemos salido de la cama.
Por eso en naturageo nos gusta ver el cambio de una manera diferente, no necesitas transformar tu vida completa iniciando mañana, solo necesitas hacer una cosa y después la que sigue y la que sigue y así continuar. Por ejemplo:
Despiertas, no pienses automáticamente en la hora de gimnasio que necesitas en tu vida o en contar cada nutriente que te vas a comer, solo piensa en poner los pies fuera de la cama, sí, eso es todo, después ponte de pie, en seguida abre las cortinas y deja entrar la claridad de la mañana, desúes toma un vaso de agua, ve al baño, lávate los dientes, vístete, ponte los tenis y sigue... una acción después de otra. Sí, parecen cosas tan simples e insignificantes pero ese el secreto, ya que la vida está hecha de momentos simples, el problema es que solemos obsesionarnos con los grandes resultados y olvidamos que ningún resultado ocurre de una sola vez y por arte de magia.
Una persona no se vuelve activa porue hizo un día de rutina perfecta, se volvió activa porque comenzó a moverse una y otra vez. No cambia la alimentación porque se preparó una ensalada, la cambia porque cada vez elegía en ese momento comer algo que le hacía bien. No mejora su sueño porque una noche se acostó temprano, la mejora porque poco a poco construyó una rutina que le permitió descansar.
La salud no aparece en una gran decisión heróica, aparece en cientos de pequeñas decisiones suficientemente buenas.
El futuro también puede cansarnos
A veces creemos que pensar constantemente en nuestras metas nos ayudará a alcanzarlas, pero mirar demasiado lejos también puede generar ansiedad.
Pensar en veinte kilos que queremos bajar puede parecer imposible. Pensar en hacer ejercicio durante todos los próximos años puede resultar agotador. Pensar en no volver a comer determinado alimento “nunca más” puede convertirse en una lucha antes de haber comenzado.
Por eso una meta puede mostrarnos la dirección, pero no necesariamente debe acompañarnos todo el día. Podemos saber hacia dónde queremos caminar sin tener que contemplar constantemente la distancia que falta.
Hoy solamente necesitamos ocuparnos del siguiente paso. Tal vez hoy no puedes caminar una hora, camina diez minutos. Tal vez tampoco puedes diez, camina cinco. Quizás hoy lo único que puedes hacer es salir de casa y dar una vuelta a la cuadra. Hazlo. Porque cinco minutos siguen siendo movimiento, una vuelta sigue siendo una caminata y una pequeña acción sigue siendo una manera de decirle a tu cuerpo: seguimos cuidándonos.
No conviertas la salud en otra fuente de culpa
Algo que vemos constantemente es que muchas personas empiezan un cambio desde el castigo.
Se hablan con dureza.
“Soy flojo.”
“No tengo voluntad.”
“Siempre abandono.”
“No puedo controlar lo que como.”
“Todo lo hago mal.”
Y desde ahí intentan construir una vida saludable, pero es muy difícil cuidar algo mientras constantemente lo estás castigando.
Habrá días excelentes, habrá días normales y también habrá días difíciles.
Un día en el que no hiciste ejercicio no destruye tu proceso, una comida diferente no borra semanas de buenas decisiones.
Dormir mal una noche no significa que hayas fracasado. Lo importante es aprender a regresar. No el lunes, no el próximo mes, no cuando “vuelvas a empezar”. En la siguiente oportunidad.
Comiste algo que no estaba planeado, está bien, la siguiente comida vuelve a elegir.
No caminaste por la mañana, camina por la tarde.
Dormiste poco, esta noche vuelve a preparar tu descanso.
No necesitas comenzar nuevamente desde cero. Simplemente necesitas hacer la siguiente cosa que te haga bien.
Una vida saludable debería volverse cada vez más fácil
Muchas veces dependemos demasiado de la fuerza de voluntad, pero la fuerza de voluntad se cansa por eso es mejor organizar nuestra vida para que las decisiones saludables requieran menos esfuerzo.
Deja agua preparada.
Ten fruta disponible.
Pon los tenis donde puedas verlos.
Abre las cortinas al despertar.
Deja el teléfono lejos de la cama.
Ten alimentos sencillos con los que puedas preparar algo rápidamente.
Sal a caminar después de determinada comida.
Haz que aquello que quieres repetir esté cerca, visible y disponible y haz un poco más difícil aquello que quieres disminuir porque cuando una conducta se repite muchas veces deja de sentirse como una obligación y empieza a convertirse en rutina. Después en costumbre y finalmente en una forma de vivir.
Entonces sucede algo maravilloso, ya no sientes que estás “haciendo dieta”, sin darte cuetna ya comes así.
Ya no sientes que estás “intentando tomar agua”, de manera natural te sirves un vaso con agua y lo bebes.
Ya no tienes que convencerte diariamente de caminar, te sientes con la necesidad de salir y caminar.
Ya no estás realizando un programa saludable, estás viviendo de una manera saludable y lo haces por gusto.
Quizás hoy el camino se interpuso
Tal vez llevas días intentando regresar a tus hábitos o empezaste bien y después algo cambió. Tal vez estás cansado y tienes demasiadas cosas en la cabeza o tal vez, muchas veces has intentado y te cuesta volver a confiar en ti.
No necesitas resolver todo eso hoy, solo lo que tienes que hacer en ese preciso momento, en ese segundo.
Pregúntate:
¿Cuál es la siguiente pequeña acción que puedo hacer a favor de mi salud?
Quizás sea tomar agua.
Quizás levantarte de la silla.
Quizás caminar cinco minutos.
Quizás preparar algo sencillo para comer.
Quizás respirar profundamente.
Quizás apagar el teléfono.
Quizás simplemente acostarte un poco más temprano.
Haz esa y cuando termines, busca la siguiente.
P orque cuando acumulamos suficientes pequeñas decisiones, un día miramos hacia atrás y descubrimos que recorrimos mucho más de lo que imaginábamos. Y cuando menos te des cuenta ya lograste tu meta sin tener meses de sacrificios y sufrimiento.
Una decisión te toma solo un segundo, y en ese segundo puedes hacer lo correcto o solamente hacer lo que toda la vida haz hecho.
En Naturageo creemos que la salud no necesita vivirse como una lucha permanente.
La salud se construye.
Se practica.
Se repite.
Y poco a poco se convierte en parte de nosotros.
No necesitas cambiar toda tu vida hoy.
Cambia la siguiente acción.
Después la siguiente.
Y mañana seguimos caminando.
Naturageo
La salud se practica día a día.




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