Parásitos: más comunes de lo que crees (y no siempre se ven)
- Edurne Barba
- hace 6 días
- 2 Min. de lectura

Cuando alguien escucha “parásitos”, casi siempre imagina gusanos grandes y piensa: “eso no me puede estar pasando a mí”.Pero la realidad es otra: hay parásitos microscópicos y otros más grandes, y muchas veces se manifiestan con señales tan comunes que las confundimos con “colitis”, “estrés” o “solo inflamación”.
En Naturageo lo explicamos así: no es tema de miedo, es tema de higiene, hábitos y equilibrio intestinal.
¿Qué son los parásitos?
Son organismos que pueden alojarse en el cuerpo (sobre todo en el intestino) y alterar la digestión, la absorción de nutrientes y el equilibrio de la flora intestinal. Por eso, cuando el intestino se irrita, también pueden verse afectados la energía, la piel, el estado de ánimo y las defensas.
¿Cómo son? (no todo es “gusano”)
Microscópicos (protozoarios): no se ven a simple vista, pero pueden provocar inflamación, diarrea intermitente, gases o malestar general.
Gusanos intestinales (helmintos): a veces se notan, pero muchas veces no, porque no siempre aparecen visibles.
Parásitos de piel: como piojos o ácaros (otra historia, pero también existen).
¿Cómo se contagian?
La mayoría se transmiten por algo muy cotidiano: agua, alimentos o manos contaminadas.
Agua o hielo de procedencia dudosa
Frutas y verduras mal lavadas o desinfectadas “a la carrera”
Comida mal cocida (carne, pescado o mariscos)
Manos (uñas, celular, manijas, baños)
Contacto cercano en casa, escuela o guardería
Mascotas: no por “ser sucias”, sino por contacto con suelo/heces y luego manos a la boca
Esto no significa “falta de limpieza total”. Significa que en la vida diaria es fácil exponerse.
Síntomas que sí solemos relacionar
Dolor abdominal tipo cólico
Diarrea o evacuaciones sueltas (o alternancia con estreñimiento)
Gases, inflamación, ruidos intestinales
Náusea o malestar después de comer
Comezón anal (especialmente de noche, en algunos casos)
Síntomas que casi nadie relaciona con parasitosis
Aquí es donde muchas personas se sorprenden, porque no siempre se presenta como “diarrea fuerte”. A veces se siente como:
Inflamación frecuente (la “panza globo”)
Cansancio que no se explica solo por sueño
Dolor de cabeza recurrente
Mal aliento o sabor extraño en la boca
Piel reactiva: comezón, ronchas, urticaria, brotes que van y vienen
Colitis que se enciende con facilidad
Antojos intensos de azúcar (no siempre, pero puede ocurrir)
Sensación de “defensas bajas” o infecciones repetitivas
En niños puede verse como: sueño inquieto, irritabilidad, poco apetito o rascado frecuente.
Ojo: tener estos síntomas no significa automáticamente que sean parásitos, pero sí vale la pena considerarlo cuando el malestar es repetitivo.
¿Cómo se confirma?
La forma responsable es con un coproparasitoscópico. A veces se pide más de una muestra, porque no siempre se detecta en una sola toma.
Prevención simple (sin paranoia)
Lavado de manos consciente
Uñas cortas y limpias
Desinfectar frutas y verduras
Cuidar agua e hielo
Cocción adecuada de alimentos
Mascotas desparasitadas y limpieza de áreas donde hacen del baño
El objetivo no es vivir con miedo, sino entender que muchas molestias digestivas y de energía mejoran cuando cuidamos el intestino y los hábitos. La salud se practica día a día: con agua limpia, alimento limpio, descanso y constancia.








Exelente información, gracias por darnos estos tipos tan importantes.