¿Por qué tengo gases, inflamación y distensión abdominal todos los días?
- Edurne Barba
- 28 may
- 5 min de lectura

Hay personas que despiertan bien, pero conforme avanza el día sienten que el abdomen se les infla como globo. Otras viven con gases, eructos, pesadez, cólicos, sensación de llenura o ropa que aprieta después de comer.
Y aunque sea muy común, no significa que sea normal vivir así todos los días.
En Naturageo solemos decir que el cuerpo habla. La distensión abdominal, los gases y la inflamación frecuente son una forma en la que el sistema digestivo nos avisa que algo necesita orden, descanso o atención.
Primero: ¿es inflamación o distensión?
Muchas personas dicen “estoy inflamada”, pero no siempre se trata de inflamación real. A veces lo que existe es:
Gas acumulado.
Fermentación intestinal.
Digestión lenta.
Estreñimiento.
Mala combinación o exceso de alimentos.
Sensibilidad intestinal.
Retención de líquidos.
Tensión abdominal por estrés.
De acuerdo con información del IMSS, cuando el aparato digestivo no está en equilibrio pueden presentarse síntomas como náusea, vómito, dolor abdominal, diarrea, estreñimiento, exceso de gases y pérdida de peso, asociados a padecimientos como reflujo, gastritis y colitis.
¿Por qué se producen tantos gases?
El gas llega al sistema digestivo principalmente por dos caminos.
El primero es cuando tragamos aire. Esto puede pasar al comer rápido, hablar mientras comemos, mascar chicle, tomar bebidas carbonatadas o comer con ansiedad. Parte de ese aire sale como eructo, pero otra parte puede avanzar hacia el intestino.
El segundo camino es la fermentación. Cuando ciertos carbohidratos no se digieren completamente en el estómago o intestino delgado, llegan al intestino grueso, donde las bacterias los fermentan. Durante ese proceso se produce gas.
En palabras sencillas: si la comida no se digiere bien, puede fermentar de más.
Causas comunes de gases, inflamación y distensión abdominal
1. Comer rápido y masticar poco
La digestión empieza en la boca. Cuando comemos de prisa, tragamos más aire y mandamos al estómago alimentos mal triturados. Eso obliga al sistema digestivo a trabajar más.
Comer rápido, comer con estrés o comer viendo el celular puede parecer inofensivo, pero muchas veces es el inicio de la pesadez, los gases y la distensión.
2. Exceso de alimentos fermentables
Algunos alimentos son muy nutritivos, pero pueden producir más gas en personas sensibles. Entre ellos están los frijoles, lentejas, brócoli, coliflor, col, lácteos con lactosa, salvado, algunas frutas, bebidas con gas y endulzantes como sorbitol o fructosa añadida. La secretaría de salud menciona que los alimentos que producen gas pueden variar de una persona a otra, pero estos son detonantes frecuentes.
Esto no significa que todos deban eliminarse para siempre. Significa que hay que observar tolerancia, cantidad, combinación y preparación.
3. Estreñimiento o tránsito intestinal lento
Cuando una persona no evacúa bien, el intestino se vuelve como una fila detenida. La comida permanece más tiempo, fermenta más y el gas se acumula.
Por eso muchas personas sienten el abdomen más inflamado en la tarde o en la noche. No siempre es lo que acaban de comer; a veces es lo que el cuerpo no ha logrado eliminar bien.
4. Intolerancias que no se han identificado
Hay personas que dicen: “todo me inflama”. Pero muchas veces no es todo. Puede haber sensibilidad a la lactosa, mala tolerancia a ciertos carbohidratos, exceso de fruta, harinas, endulzantes o alimentos muy fermentables.
También puede haber condiciones digestivas que requieren valoración, como intolerancias específicas, síndrome de intestino irritable, sobrecrecimiento bacteriano u otros trastornos digestivos. La secretaría de salud menciona que problemas para digerir ciertos carbohidratos, intestino irritable, estreñimiento funcional y dispepsia funcional pueden relacionarse con gases y distensión.
5. Estrés y sistema nervioso alterado
El estrés también se digiere.
Cuando una persona vive acelerada, respira superficialmente, come con prisa o mantiene el abdomen contraído, la digestión se altera. El cuerpo no digiere igual cuando está en calma que cuando está en modo alerta.
Por eso, una persona puede comer “bien” y aun así inflamarse si vive con tensión constante.
La Secretaría de Salud también ha señalado que el estrés, la ansiedad y la depresión pueden favorecer el desarrollo del síndrome de intestino irritable, un padecimiento que puede acompañarse de inflamación, gases, dolor abdominal, diarrea o estreñimiento.
6. Cambios bruscos hacia una alimentación “saludable”
Esto pasa mucho. Una persona decide cuidarse y de un día para otro empieza con mucha ensalada cruda, jugos verdes, avena, semillas, leguminosas, probióticos o fibra.
Aunque sean alimentos buenos, si el intestino está débil, inflamado, estreñido o sensible, puede reaccionar con más gases. La salud digestiva no siempre se recupera metiendo más cosas; a veces empieza quitando carga, simplificando y ordenando.
Entonces, ¿qué nos está diciendo el cuerpo?
La panza inflamada puede ser una señal de que el cuerpo necesita:
Comer más despacio.
Masticar mejor.
Ordenar horarios.
Revisar combinaciones.
Evacuar mejor.
Reducir ultraprocesados.
Bajar bebidas con gas.
Identificar alimentos detonantes.
Dar descanso digestivo.
Atender el estrés.
Recuperar hábitos básicos.
No se trata solo de “quitar los gases”. Se trata de entender por qué se están formando.
Recomendaciones sencillas para empezar
Empieza con lo básico:
Come sin prisa.
Mastica más.
Evita tomar líquidos en exceso durante la comida.
Camina 10 a 15 minutos después de comer.
Observa si te inflaman más los lácteos, harinas, leguminosas, crucíferas o bebidas con gas.
No abuses de ensaladas crudas si tu digestión está sensible.
Y sobre todo: revisa si estás evacuando bien todos los días.
En Naturageo buscamos que la persona no le tenga miedo a la comida, sino que aprenda a escuchar su cuerpo.
Infusión carminativa para gases
Esta infusión puede ayudar cuando hay gases, pesadez o distensión leve después de comer.
Ingredientes
1 taza de agua caliente.
1 cucharadita de semillas de hinojo ligeramente machacadas.
3 rodajitas delgadas de jengibre fresco.
4 a 6 hojitas de hierbabuena o menta.
Opcional: unas gotitas de limón.
Preparación
Hierve el agua y apaga el fuego. Agrega el hinojo, el jengibre y la hierbabuena. Tapa durante 8 a 10 minutos. Cuela y toma tibia, a sorbitos.
¿Cuándo tomarla?
Después de comer, especialmente si hubo pesadez, gases o sensación de abdomen inflado. También puede tomarse por la noche si hay distensión.
Precauciones
Evítala o úsala con cuidado si tienes reflujo fuerte, gastritis muy activa, embarazo, lactancia, alergia a estas plantas o si tomas medicamentos importantes. Si los gases vienen con dolor fuerte, vómito, fiebre, diarrea persistente, sangre en heces, pérdida de peso o estreñimiento severo, es importante buscar valoración médica. Personas con hipetensión, retirar el jengibre.
Los gases y la distensión abdominal no son una sentencia. Son una señal.
A veces el cuerpo no necesita algo complicado; necesita volver a lo básico: comer con calma, digerir mejor, evacuar bien, descansar, hidratarse y aprender a elegir alimentos que realmente le sienten bien.
Porque la salud digestiva no empieza con una pastilla ni con una dieta de moda. Empieza con hábitos diarios.
La salud se practica día a día.




Comentarios