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Automedicarse “por si acaso”: cuando dejamos de escuchar al cuerpo


Mujer usando medicamento por si siente malestar después
Mujer usando medicamento por si siente malestar después

Hace algunos años, en Naturageo, viví una escena que se me quedó grabada.

Una cliente acababa de terminar de comer. Todo parecía normal. De pronto abrió su bolsa, sacó unas pastillas y se las tomó con toda naturalidad. Me llamó la atención y le pregunté:

—¿Te duele la cabeza?

Y me contestó algo que nunca olvidé:

—No, pero por si acaso.


En ese momento me sorprendí mucho. No desde el juicio, sino desde mi propia formación y manera de entender la salud. Para mí, el cuerpo no es algo que se deba callar antes de que hable. El cuerpo se observa, se escucha, se acompaña.

Con el tiempo me di cuenta de que esa escena no era tan rara como yo pensaba. Al contrario, es mucho más común de lo que imaginamos.


En Naturageo nos encontramos con frecuencia con personas que viven dependiendo de antiácidos, analgésicos, antivirales, pastillas para dormir, medicamentos para “prevenir” molestias o productos que consideran inofensivos solo porque se consiguen fácilmente. Muchas veces los toman sin pensarlo demasiado, como si fueran parte de la rutina diaria.

Y ahí es donde creo que necesitamos hacer una pausa. Porque un medicamento no es un dulce. No se trata de estar en contra de la medicina. Eso sería irresponsable. Los medicamentos existen por una razón, cumplen una función y en muchos casos pueden ser necesarios, valiosos e incluso indispensables. Pero precisamente por eso hay que respetarlos.


Un medicamento fue diseñado para generar una respuesta en el cuerpo. Tiene una función, una dosis, un tiempo de uso, indicaciones, contraindicaciones y posibles efectos secundarios. No debería tomarse por costumbre, por miedo, por recomendación de alguien más o simplemente “por si acaso”.

El problema no es usar un medicamento cuando realmente se necesita. El problema es cuando lo usamos para no escuchar lo que el cuerpo está tratando de decirnos.


Muchas veces un dolor de cabeza no aparece de la nada. Puede estar relacionado con cansancio, deshidratación, mala digestión, estrés, falta de sueño, tensión muscular, exceso de café, azúcar, irritantes o simplemente una vida demasiado acelerada.


La acidez tampoco debería verse como algo normal después de cada comida. Puede ser una señal de que estamos comiendo con prisa, combinando mal los alimentos, abusando de irritantes, cenando muy tarde o viviendo con el sistema nervioso alterado.


Y lo mismo pasa con la inflamación, el estreñimiento, la fatiga, el insomnio o esa sensación constante de pesadez. El cuerpo no grita de la nada. El cuerpo avisa. El cuerpo intenta comunicarse mucho antes de llegar a un problema mayor. Pero nos hemos acostumbrado a tapar síntomas. Nos duele algo: tomamos algo. Nos arde el estómago: tomamos algo.Nos sentimos pesados: tomamos algo.Nos da miedo enfermarnos: tomamos algo “para prevenir”.


Y poco a poco dejamos de preguntarnos lo más importante: ¿Qué me está queriendo decir mi cuerpo?

Desde la visión naturista, la salud no se trata únicamente de apagar molestias. Se trata de entender por qué aparecen. Se trata de volver a observar nuestros hábitos, nuestra alimentación, nuestro descanso, nuestra digestión, nuestra forma de respirar, nuestra manera de vivir.

Porque muchas veces queremos que una pastilla resuelva lo que nuestros hábitos están provocando. Y esto no significa que no debamos acudir al médico o que debamos rechazar un tratamiento cuando es necesario. Al contrario. La atención médica tiene su lugar y debe respetarse. Pero también debemos recuperar la responsabilidad sobre lo que hacemos todos los días con nuestro cuerpo.

Prevenir no es tomar pastillas antes de sentirnos mal. Prevenir es vivir de una manera que favorezca la salud.


Prevenir es comer con más orden. Es tomar agua de forma adecuada. Es descansar mejor. Es mover el cuerpo. Es evitar excesos. Es cuidar la digestión. Es respirar. Es observar qué nos inflama, qué nos agota, qué nos altera y qué nos devuelve equilibrio.

Prevenir es no esperar a que el cuerpo nos grite para empezar a cuidarlo.

A veces normalizamos cosas que no deberían ser normales. Normalizamos vivir inflamados, cansados, estreñidos, con acidez, con dolor de cabeza, con ansiedad, con insomnio. Y como ya lo vemos común, buscamos soluciones rápidas para seguir funcionando igual.

Pero el cuerpo no fue diseñado para vivir tapando señales todos los días.

El cuerpo necesita pausas. Necesita alimento real. Necesita agua. Necesita descanso. Necesita movimiento. Necesita sol, aire, digestión tranquila y un sistema nervioso que no viva en estado de alarma permanente.


En Naturageo creemos que la salud empieza cuando volvemos a hacernos preguntas sencillas:

  • ¿Estoy tomando agua suficiente?

  • ¿Estoy durmiendo bien?

  • ¿Estoy comiendo con calma?

  • ¿Estoy abusando de irritantes?

  • ¿Estoy viviendo con demasiado estrés?

  • ¿Estoy escuchando mi cuerpo o solo lo estoy silenciando?


Estas preguntas no sustituyen una consulta médica cuando algo requiere atención profesional, pero sí nos devuelven conciencia. Y la conciencia es el primer paso para cambiar.


La automedicación muchas veces nace de la prisa, de la costumbre, del miedo o de la idea de que “si todos lo toman, no pasa nada”. Pero sí pasa. Todo lo que entra al cuerpo genera una respuesta. Y aunque algo parezca inofensivo, no significa que deba tomarse sin orientación.

Por eso, más que vivir con miedo a los medicamentos, necesitamos aprender a usarlos con respeto.

Respetar un medicamento es entender que no es un dulce.Respetar el cuerpo es no callarlo sin preguntarnos qué necesita.Respetar la salud es dejar de vivir en automático.


La medicina tiene su lugar. Pero los hábitos también. Y muchas veces los hábitos son la raíz de lo que después queremos resolver con una pastilla.


Al final, no se trata de aguantar dolor ni de rechazar ayuda. Se trata de recuperar la conciencia.

Conciencia para comer.Conciencia para descansar.Conciencia para elegir.Conciencia para pedir ayuda cuando sea necesario.Conciencia para entender que el cuerpo no es nuestro enemigo.


El cuerpo habla.El cuerpo avisa. El cuerpo busca equilibrio.


Y tal vez, antes de tomar algo “por si acaso”, podríamos detenernos un momento y preguntarnos:

¿Qué estoy haciendo todos los días para construir salud?

Porque en Naturageo lo repetimos constantemente, no como una frase bonita, sino como una forma de vida: La salud se practica día a día.

 
 
 

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