¿Qué problemas de salud son más frecuentes en esta época del año?
- Edurne Barba
- 30 abr
- 5 Min. de lectura

Hay épocas del año en las que el cuerpo nos habla más fuerte. Y aunque muchas veces creemos que “solo es calor”, “solo fue algo que comí” o “solo me dio alergia”, la realidad es que los cambios de clima, la intensidad del sol, la alimentación, la hidratación y nuestros hábitos diarios influyen muchísimo en cómo nos sentimos.
En esta temporada de calor, especialmente entre abril, mayo y los meses previos a las lluvias, es muy común que aumenten ciertos malestares: problemas digestivos, deshidratación, cansancio excesivo, irritaciones en la piel, alergias, golpes de calor y hasta molestias oculares.
Y no se trata de vivir con miedo, sino de aprender a observarnos. El cuerpo tiene sus propios mecanismos de regulación, pero cuando no le damos agua suficiente, descanso, alimentos frescos, sombra, limpieza y buenos hábitos, empieza a manifestar señales.
El calor y el sistema digestivo
Uno de los problemas más comunes en esta temporada son las molestias gastrointestinales: diarrea, vómito, náusea, dolor abdominal, inflamación, intoxicaciones o infecciones por alimentos.
Con el calor, los alimentos se descomponen más rápido. La comida preparada, los lácteos, carnes, pescados, mariscos, salsas, aguas frescas mal refrigeradas o alimentos que pasan muchas horas fuera del refrigerador pueden convertirse en un riesgo. El IMSS ha recomendado consumir los alimentos en el menor tiempo posible y evitar guardarlos por periodos prolongados, ya que pueden producir toxinas capaces de provocar infecciones o intoxicaciones.
Desde el punto de vista naturista, esta temporada nos invita a volver a lo simple: alimentos frescos, frutas bien lavadas, verduras, caldos ligeros, jugos naturales, agua limpia y comidas menos pesadas. El cuerpo, con el calor, no siempre tolera bien los excesos de grasa, azúcar, irritantes o comidas muy condimentadas.
A veces no necesitamos complicarnos tanto: comer limpio, fresco y sencillo puede ser una gran forma de prevención.
Deshidratación: cuando el cuerpo empieza a pedir auxilio
Otro problema muy frecuente es la deshidratación. Y muchas personas no se dan cuenta hasta que ya tienen dolor de cabeza, cansancio, boca seca, mareos, estreñimiento, orina muy concentrada o sensación de agotamiento.
En temporada de calor sudamos más, perdemos líquidos y minerales, y si además tomamos café, refrescos, alcohol o bebidas muy azucaradas en lugar de agua natural, el cuerpo puede resentirlo todavía más.
La deshidratación no solo afecta la sed. También puede afectar la digestión, la circulación, la presión arterial, el rendimiento físico, el estado de ánimo y la claridad mental.
En Naturageo siempre insistimos en algo muy sencillo: el agua pura es una de las bases de la salud. No sustituye una alimentación correcta, ni el descanso, ni la atención médica cuando se necesita, pero sí es un principio elemental para que el cuerpo funcione mejor.
Golpe de calor: una señal que no debe minimizarse
El golpe de calor es uno de los riesgos más importantes de esta temporada. No es simplemente “me acaloré”. Puede convertirse en una urgencia si el cuerpo pierde su capacidad de regular la temperatura.
Entre las señales de alarma están la piel muy caliente, confusión, pérdida del conocimiento, vómitos frecuentes, falta de aire o dificultad para respirar. El IMSS recomienda llevar a la persona a un lugar fresco, intentar bajar la temperatura con telas mojadas o hielo en zonas como axilas o ingles, y acudir a urgencias si el caso es grave.
Esto es especialmente importante en niños, adultos mayores, personas con enfermedades crónicas, personas con sobrepeso, trabajadores del campo, deportistas o quienes pasan mucho tiempo bajo el sol.
Aquí la prevención es clave: no exponernos al sol en las horas más intensas, usar ropa ligera, cubrirnos la cabeza, tomar agua durante el día y no esperar a sentirnos mal para cuidarnos.
Alergias, polvo, polen y cambios de temperatura
También es muy común que en esta época aumenten las alergias respiratorias. Muchas personas comienzan con estornudos, congestión nasal, comezón en la garganta, ojos llorosos, escurrimiento nasal o sensación de tener una gripa que nunca termina de quitarse.
El polvo, el polen, el viento, los cambios bruscos de temperatura, los ventiladores sucios y el aire acondicionado pueden irritar las vías respiratorias. Además, cuando el cuerpo está cansado, mal hidratado o con una alimentación muy cargada de irritantes, puede sentirse más sensible.
Desde un enfoque natural, podemos apoyar al cuerpo manteniendo limpios los espacios, ventilando la casa en horarios adecuados, tomando suficiente agua, evitando exceso de lácteos o alimentos muy procesados si notamos que nos congestionan, y procurando infusiones suaves que acompañen la respiración y la digestión.
Piel irritada, sudor, hongos y quemaduras solares
La piel también sufre mucho en esta temporada. El sudor, el roce de la ropa, el sol, la humedad y la falta de ventilación pueden provocar sarpullido, comezón, rozaduras, granitos por calor, hongos en pliegues, irritación debajo del busto, ingles, axilas o cuello.
Además, muchas personas se exponen al sol sin protección suficiente y terminan con quemaduras, ardor, piel roja, dolor, inflamación o incluso ampollas.
La piel es un órgano de eliminación y protección. A través del sudor, el cuerpo regula temperatura y elimina parte de lo que no necesita. Pero cuando bloqueamos ese proceso con ropa inadecuada, poca higiene, deshidratación o exposición solar excesiva, la piel empieza a manifestarse.
Baños frescos, ropa ligera, secar bien los pliegues, usar fibras naturales, evitar perfumes fuertes bajo el sol y mantener la piel limpia pueden ayudar mucho.
Ojos irritados y conjuntivitis
En esta temporada también se presentan molestias en los ojos: resequedad, ardor, comezón, lagrimeo, ojos rojos o conjuntivitis. El polvo, el aire acondicionado, las albercas, el viento, el sol y la contaminación pueden irritar fácilmente la zona ocular.
Cuando hay secreción, dolor intenso, visión borrosa o inflamación importante, lo mejor es acudir a valoración. No todo se debe tratar con remedios caseros, y menos cuando se trata de los ojos.
Dengue y mosquitos: prevenir desde casa
Cuando empieza la temporada de lluvias o hay agua acumulada, también debemos pensar en la prevención del dengue. El mosquito Aedes aegypti suele poner sus huevos en recipientes con agua dentro y alrededor de casas, escuelas y lugares de trabajo, como tambos, llantas, cubetas o barriles.
Por eso es importante revisar patios, lavar y tapar recipientes, voltear cubetas, evitar agua estancada y mantener limpios los espacios. CENAPRED también recomienda evitar dejar agua estancada, cubrir depósitos y colocar boca abajo los recipientes que puedan acumular agua.
A veces la salud no empieza en una consulta, sino en el patio de la casa.
¿Qué podemos hacer para cuidarnos mejor?
Esta temporada nos pide regresar a lo básico:
Tomar suficiente agua natural.
Comer fresco y sencillo.
Lavar bien frutas y verduras.
Evitar alimentos de dudosa refrigeración.
No abusar del sol.
Descansar.
Ventilar la casa.
Usar ropa ligera.
Mantener limpios los espacios.
Observar la piel, la digestión, la orina, el cansancio y el estado de ánimo.
En Naturageo creemos que la salud no se practica solo cuando ya hay enfermedad. La salud se practica todos los días, en las pequeñas decisiones: lo que comemos, lo que tomamos, cómo descansamos, cómo respiramos, cómo nos exponemos al sol y cómo escuchamos al cuerpo.
Señales que no debemos ignorar
Aunque muchas molestias pueden prevenirse con buenos hábitos, hay señales que requieren atención médica: fiebre alta, vómito persistente, diarrea con sangre, deshidratación marcada, confusión, desmayo, dificultad para respirar, dolor abdominal fuerte, piel muy caliente, convulsiones o síntomas que empeoran en lugar de mejorar.
El naturismo nos enseña a acompañar al cuerpo, no a ignorar sus señales. La prevención es amor, pero también lo es reconocer cuándo necesitamos ayuda profesional.
Esta época del año puede ser muy bonita: más luz, más fruta, más movimiento, más vida al aire libre. Pero también es una temporada en la que el cuerpo necesita más cuidado, más agua, más descanso y más consciencia.
No esperemos a enfermarnos para poner atención.
Porque como decimos en Naturageo:
La salud se practica día a día.




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