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¿Qué influencia tiene el sistema digestivo con la salud de la piel?

6 oct
7 min de lectura

Cuando pensamos en cuidar la piel, casi siempre pensamos en lo que ponemos sobre ella: cremas, aceites, mascarillas, jabones, sérums o tratamientos estéticos.

Pero la piel no funciona de manera aislada.

Es un órgano vivo que forma parte de todo nuestro organismo y, por lo tanto, también recibe la influencia de lo que ocurre en nuestro interior.

Uno de los sistemas que más relación guarda con ella es el sistema digestivo.

De hecho, actualmente se utiliza el término eje intestino-piel para hablar de la comunicación que existe entre la microbiota intestinal, el sistema inmunitario, la inflamación y la salud de nuestra piel.


La piel también se nutre desde dentro

Para mantenerse sana, la piel necesita constantemente nutrientes.

  • Proteínas para renovar tejidos,

  • grasas esenciales para mantener su barrera protectora,

  • vitaminas,

  • minerales,

  • antioxidantes

  • y agua.

Pero no basta con comerlos. Nuestro sistema digestivo tiene que ser capaz de digerir los alimentos, transformar sus componentes y absorber adecuadamente sus nutrientes.

Por eso, cuando hablamos de cuidar la piel desde dentro, no solamente importa qué comemos, sino también cómo funciona nuestro aparato digestivo.

Una alimentación variada que incluya frutas, verduras, leguminosas, cereales, semillas, oleaginosas y fuentes adecuadas de proteína proporciona al organismo una gran variedad de elementos necesarios para mantener los tejidos.


La microbiota intestinal también importa

Dentro de nuestro intestino viven millones de microorganismos que forman lo que conocemos como microbiota intestinal.

Estas bacterias y otros microorganismos participan en numerosos procesos relacionados con la digestión, el metabolismo y el funcionamiento del sistema inmunitario. Cuando existe un equilibrio adecuado en esta microbiota, el intestino puede desempeñar mejor muchas de sus funciones. Cuando ese equilibrio se altera de manera importante, pueden producirse cambios en la respuesta inmunitaria y en determinados procesos inflamatorios del organismo y la piel puede ser uno de los lugares donde estos cambios se manifiesten.

Por eso se continúa investigando la relación entre la microbiota intestinal y diferentes alteraciones de la piel como el acné, la rosácea, la dermatitis atópica o la psoriasis. Esto no significa que todas las enfermedades de la piel se originen en el intestino. Significa que la salud digestiva puede ser uno de los factores que influyen en el estado general de nuestra piel.


Intestino, sistema inmunitario y piel

Una gran parte de nuestra actividad inmunitaria está relacionada con el intestino.

El aparato digestivo tiene que realizar una tarea muy compleja: permitir que absorbamos nutrientes y, al mismo tiempo, actuar como una barrera frente a microorganismos y sustancias que no deberían atravesarla. Cuando esa barrera intestinal funciona adecuadamente, ayuda a mantener el equilibrio del organismo, sinembargo, cuando existen alteraciones digestivas importantes, ciertas emfermedades intestinales o desequilibrios en la microbiota, pueden modificarse algunos mecanismo inflamatorios o inmunológicos. Y nuevamente aparece la conexión con la piel. Por eso hoy sabemos que algunos problemas cutáneos no pueden entenderse únicamente observando la superficie de la piel; en ocasiones es necesario mirar al orgnaismo completo.


¿Y qué pasa con el estreñimiento?

Durante muchos años se ha difundido la idea de que cuando una persona está estreñida, las “toxinas” pasan directamente a la piel y provocan granos o enfermedades cutáneas.

La realidad es bastante más compleja.

El estreñimiento por sí solo no significa que la piel tenga que enfermar.

Sin embargo, cuando existe estreñimiento frecuente, muchas veces también encontramos otros factores:

  • bajo consumo de fibra;

  • poca hidratación;

  • escasa actividad física;

  • alimentación rica en productos ultraprocesados;

  • alteraciones de la microbiota;

  • estrés;

  • malos hábitos de sueño.

Todos estos factores pueden influir, directa o indirectamente, tanto en la salud digestiva como en la salud de la piel.

Por eso lo importante no es obsesionarnos con “desintoxicar” el colon, sino favorecer un funcionamiento digestivo saludable y regular.


La piel refleja mucho más que lo que ponemos sobre ella

Una piel sana necesita cuidados externos.

  • La limpieza adecuada,

  • la hidratación

  • y la protección frente al exceso de radiación solar son fundamentales.


Pero también necesita cuidados internos.

  • Dormir correctamente,

  • beber suficiente agua,

  • consumir alimentos variados,

  • mover nuestro cuerpo,

  • cuidar nuestra microbiota y

  • mantener un adecuado funcionamiento digestivo puede contribuir al bienestar general del organismo y, con ello, también al de nuestra piel.


La piel es, en cierta forma, una ventana hacia nuestro estado interno, no porque cada granito o cada mancha signifique necesariamente que existe un problema digestivo, sino porque ¿Qué influencia tiene el sistema digestivo en la salud de la piel?

Cuando pensamos en cuidar la piel, casi siempre pensamos en lo que ponemos sobre ella: cremas, aceites, mascarillas, jabones, sérums o tratamientos estéticos.

Pero la piel no funciona de manera aislada.

Es un órgano vivo que forma parte de todo nuestro organismo y, por lo tanto, también recibe la influencia de lo que ocurre en nuestro interior.

Uno de los sistemas que más relación guarda con ella es el sistema digestivo.

De hecho, actualmente se utiliza el término eje intestino-piel para hablar de la comunicación que existe entre la microbiota intestinal, el sistema inmunitario, la inflamación y la salud de nuestra piel.

La piel también se nutre desde dentro

Para mantenerse sana, la piel necesita constantemente nutrientes.

Proteínas para renovar tejidos, grasas esenciales para mantener su barrera protectora, vitaminas, minerales, antioxidantes y agua.

Pero no basta con comerlos.

Nuestro sistema digestivo tiene que ser capaz de digerir los alimentos, transformar sus componentes y absorber adecuadamente sus nutrientes.

Por eso, cuando hablamos de cuidar la piel desde dentro, no solamente importa qué comemos, sino también cómo funciona nuestro aparato digestivo.

Una alimentación variada que incluya frutas, verduras, leguminosas, cereales, semillas, oleaginosas y fuentes adecuadas de proteína proporciona al organismo una gran variedad de elementos necesarios para mantener los tejidos.

La microbiota intestinal también importa

Dentro de nuestro intestino viven millones de microorganismos que forman lo que conocemos como microbiota intestinal.

Estas bacterias y otros microorganismos participan en numerosos procesos relacionados con la digestión, el metabolismo y el funcionamiento del sistema inmunitario.

Cuando existe un equilibrio adecuado en esta microbiota, el intestino puede desempeñar mejor muchas de sus funciones.

Cuando ese equilibrio se altera de manera importante, pueden producirse cambios en la respuesta inmunitaria y en determinados procesos inflamatorios del organismo.

Y la piel puede ser uno de los lugares donde estos cambios se manifiesten.

Por eso se continúa investigando la relación entre la microbiota intestinal y diferentes alteraciones de la piel como el acné, la rosácea, la dermatitis atópica o la psoriasis.

Esto no significa que todas las enfermedades de la piel se originen en el intestino.

Significa que la salud digestiva puede ser uno de los factores que influyen en el estado general de nuestra piel.

Intestino, sistema inmunitario y piel

Una gran parte de nuestra actividad inmunitaria está relacionada con el intestino.

El aparato digestivo tiene que realizar una tarea muy compleja: permitir que absorbamos nutrientes y, al mismo tiempo, actuar como una barrera frente a microorganismos y sustancias que no deberían atravesarla.

Cuando esa barrera intestinal funciona adecuadamente, ayuda a mantener el equilibrio del organismo.

Cuando existen alteraciones digestivas importantes, ciertas enfermedades intestinales o desequilibrios en la microbiota, pueden modificarse algunos mecanismos inflamatorios e inmunológicos.

Y nuevamente aparece la conexión con la piel.

Por eso hoy sabemos que algunos problemas cutáneos no pueden entenderse únicamente observando la superficie de la piel.

En muchas ocasiones es necesario mirar al organismo completo.

¿Y qué pasa con el estreñimiento?

Durante muchos años se ha difundido la idea de que cuando una persona está estreñida, las “toxinas” pasan directamente a la piel y provocan granos o enfermedades cutáneas.

La realidad es bastante más compleja.

El estreñimiento por sí solo no significa que la piel tenga que enfermar.

Sin embargo, cuando existe estreñimiento frecuente, muchas veces también encontramos otros factores:

  • bajo consumo de fibra;

  • poca hidratación;

  • escasa actividad física;

  • alimentación rica en productos ultraprocesados;

  • alteraciones de la microbiota;

  • estrés;

  • malos hábitos de sueño.

Todos estos factores pueden influir, directa o indirectamente, tanto en la salud digestiva como en la salud de la piel.

Por eso lo importante no es obsesionarnos con “desintoxicar” el colon, sino favorecer un funcionamiento digestivo saludable y regular.

La piel refleja mucho más que lo que ponemos sobre ella

Una piel sana necesita cuidados externos.

La limpieza adecuada, la hidratación y la protección frente al exceso de radiación solar son fundamentales.

Pero también necesita cuidados internos.

Dormir correctamente, beber suficiente agua, consumir alimentos variados, mover nuestro cuerpo, cuidar nuestra microbiota y mantener un adecuado funcionamiento digestivo puede contribuir al bienestar general del organismo y, con ello, también al de nuestra piel.

La piel es, en cierta forma, una ventana hacia nuestro estado interno.

No porque cada granito o cada mancha signifique necesariamente que existe un problema digestivo, sino porque todos nuestros sistemas trabajan conectados.


En NaturaGeo entendemos el cuerpo como un sistema

Desde el naturismo no creemos que el cuerpo funcione por partes independientes.

El sistema digestivo, el sistema nervioso, el sistema circulatorio, el sistema inmunitario y la piel trabajan continuamente en conjunto.

Por eso cuidar la salud no consiste únicamente en tratar el síntoma que aparece, consiste en crear condiciones para que el organismo pueda funcionar de la mejor manera posible.

Una alimentación variada, una digestión adecuada, un buen tránsito intestinal, suficiente hidratación, descanso, movimiento, contacto con la naturaleza y hábitos sostenibles forman parte de ese cuidado integral.

Porque muchas veces queremos una piel sana buscando únicamente qué poner sobre ella.

Y quizá también deberíamos preguntarnos: ¿Cómo estamos alimentando, hidratando, descansando y cuidando el organismo que está debajo de esa piel?


La salud también se construye desde dentro

La piel no comienza en la piel.

Su salud también depende de cómo digerimos, absorbemos, nutrimos y regulamos nuestro organismo. Por eso, antes de buscar una solución rápida, vale la pena observar nuestros hábitos cotidianos.

Porque el cuerpo no necesita perfección, necesita constancia.


La salud se practica día a día.

No porque cada granito o cada mancha signifique necesariamente que existe un problema digestivo, sino porque todos nuestros sistemas trabajan conectados.


En NaturaGeo entendemos el cuerpo como un sistema

Desde el naturismo no creemos que el cuerpo funcione por partes independientes.

El sistema digestivo, el sistema nervioso, el sistema circulatorio, el sistema inmunitario y la piel trabajan continuamente en conjunto.

Por eso cuidar la salud no consiste únicamente en tratar el síntoma que aparece, c onsiste en crear condiciones para que el organismo pueda funcionar de la mejor manera posible.

Una alimentación variada, una digestión adecuada, un buen tránsito intestinal, suficiente hidratación, descanso, movimiento, contacto con la naturaleza y hábitos sostenibles forman parte de ese cuidado integral.

Porque muchas veces queremos una piel sana buscando únicamente qué poner sobre ella.


La salud también se construye desde dentro

La piel no comienza en la piel.

Su salud también depende de cómo digerimos, absorbemos, nutrimos y regulamos nuestro organismo.

Por eso, antes de buscar una solución rápida, vale la pena observar nuestros hábitos cotidianos.

Porque el cuerpo no necesita perfección.

Necesita constancia.

La salud se practica día a día.

 
 
 

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