No necesitamos otra dieta: necesitamos practicar salud

Vivimos en una época extraña, nunca habíamos tenido tanta información sobre alimentación, ejercicio, pérdida de peso, suplementos, metabolismo, hormonas y salud. Todos los días aparecen nuevos consejos, métodos, dietas y nuevos productos con nuevas promesas.
Y, sin embargo, también vivimos una época en la que el sobrepeso, la obesidad y muchas enfermedades relacionadas con el estilo de vida aparacen con enorme frecuencia y, además, cada vez a edades más tempranas.
Entonces vale la pena hacerse una pregunta: ¿Realmente nos falta información?. Probablemente no.
Tal vez lo que nos falta es aprender a utilizarla de una manera más sencilla y más cercana a nuestra vida cotidiana.
Hemos convertido la salud en algo complicado
Con el paso de los años hemos aprendido a relacionar “cuidarnos” con esfuerzo, sacrificio y restricción.
Para muchas personas, empezar a vivir de manera saludable significa comenzar una dieta, eliminar alimentos, contar calorías, levantarse de madrugada para hacer ejercicio, comprar suplementos, pesar porciones o intentar transformar el cuerpo en pocas semanas.
Y claro que algunas de estas herramientas pueden ser útiles en determinados momentos. El problema aparece cuando pensamos que la salud solamente funciona si estamos haciendo algo extraordinario.
Entonces ocurre algo muy común, empezamos con entusiasmo durante algunos días e incluso semanas, hacemos todo perfecto, comemos diferente, implementamos rutinas de ejercicio, comenzamos a dormir más temprano, aumentamos el consumo de agua, perparamos nuestros alimentos, pero es ahí conde aparece la vida cotidiana, nuestra rutina, el trabajo, el cansancio, los hijos, un viaje o reunión donde lo que hay no va de la mano con nuestro nuevo yo, y es ahí donde todo empieza a fallar, poco a poco vamos regresndo a lo que fuimos y lo que ocasionó que estemos donde estamos. Llega la culpa, sentimos que fallamos y volvemos a esperar al siguiente lunes, al siguiente mes o al siguiente propósito que nos motive para empezar otra vez, y así pueden pasar año, no porque no queramos cuidaros, sin porque intentamos hacerlo de una forma difícil de sostener.
La salud debería parecerse más a lavarnos los dientes
Pensemos en algo tan sencillo como lavarnos los dientes. No necesitamos motivarnos todos los días para hacerlo, ni hacemos un reto de treinta días para cepillarnos los dientes, es más, ni siquieras sentimos que sea un sacrificio enorme, simplemente es parte de nuestra rutina. Incluso, cuando no lo hacemos, sentimos incomodidad.
Eso es justamente lo que deberíamos intentar construir con nuestros hábitos de salud, que tomar agua sea normal, que caminar sea parte de nuestra vida, que dormir suficientes horas deje de ser un lujo, que comer alimentos sencillos y nutritivos no se sienta como estar "a dieta". Que salir un momento a recibir la luz natural, respiar, mover el cuerpo o descansar cuando estamos agotados no parezca una actividad adicional.
Porque la salud no debería sentirse como otro trabajo, debería formar parte de la manera en que vivimos.
El cuerpo no necesita perfección, necesita constancia
Muchas veces creemos que para obtener resultados tenemos que hacer muchísimo, pero el cuerpo funciona de otra manera.
Nuestro organismo responde a lo que repetimos.
Responde a nuestros horarios.
A lo que comemos habitualmente.
A cuánto dormimos.
A cuánto nos movemos.
A cuántas horas permanecemos sentados.
A la frecuencia con la que descansamos.
A nuestros niveles de estrés.
A nuestra exposición a la luz y a la oscuridad.
Es decir, el cuerpo entiende nuestros hábitos. Una caminata de treinta minutos hecha casi todos los días puede ser mucho más importante que entrenar dos horas durante una semana y después abandonar el ejercicio.
Beber suficiente agua cada día puede ser más útil que intentar “desintoxicarnos” de vez en cuando.
Dormir un poco mejor de manera habitual puede tener más impacto que vivir cansados durante meses e intentar compensarlo con café, bebidas energéticas o suplementos.
Comer de forma sencilla la mayor parte del tiempo puede ser más sostenible que seguir una dieta extremadamente estricta durante veinte días.
Por eso, cuando hablamos de salud, no siempre importa cuánto somos capaces de hacer. Importa mucho qué somos capaces de repetir.
El objetivo no debería ser solamente bajar de peso
El peso corporal es una de las preocupaciones más frecuentes cuando alguien decide cuidarse.
Pero quizá hemos colocado demasiado peso —literal y figuradamente— sobre la báscula.
Nuestro cuerpo es muchísimo más que un número. Antes de pensar solamente en perder kilos, podríamos empezar a observar otras cosas:
¿Estamos durmiendo bien?
¿Tenemos energía durante el día?
¿Nos movemos?
¿Tenemos buena digestión?
¿Tomamos suficiente agua?
¿Comemos alimentos que realmente nutren?
¿Tenemos fuerza muscular?
¿Pasamos tiempo al aire libre?
¿Vivimos permanentemente estresados?
¿Respetamos momentos de descanso?
Cuando empezamos a trabajar sobre estas bases, estamos creando mejores condiciones para que el organismo funcione. Y muchas veces, cuando el cuerpo funciona mejor, el peso también comienza a encontrar un punto más saludable. No porque hayamos castigado al organismo, sino porque dejamos de ponerle obstáculos.
Tal vez necesitamos aprender menos dietas y entender más al cuerpo
Cada año aparecen nuevas tendencias.
Ayunos.
Dietas.
Batidos.
Pastillas.
Aplicaciones.
Contadores de calorías.
Métodos.
Retos.
Algunos pueden tener utilidad pero ninguna herramienta sustituye algo mucho más importante: comprender nuestra propia fisiología.
Entender que el cuerpo necesita agua.
Necesita nutrientes.
Necesita movimiento.
Necesita descanso.
Necesita luz natural.
Necesita respirar.
Necesita momentos de actividad y momentos de recuperación.
Necesita horarios relativamente constantes.
Necesita músculo.
Necesita alimentos que pueda utilizar.
Y necesita, sobre todo, que dejemos de exigirle soluciones rápidas a problemas que se construyeron durante años.
No se trata de hacer todo
Aquí está quizá una de las ideas más importantes. No necesitas cambiar tu vida mañana, puedes empezar con algo pequeño, por ejemplo: caminar 20 minutos, dormir media hora antes, preparar una comida sencilla en casa, tomár más agua, comer una fruta, añadir verduras a una comida, salir diez minutos al sol de la mañana, alejar el teléfono de la cama.
Lo importante no es que parezca espectacular, sino que puedas repetirlo, porque un hábito pequeño repetido cientos de veces termina teniendo mucho más peso que un esfuerzo enorme relizado solamente durante unos días.
Practicar salud
En Naturageo creemos que la salud no debería ser una temporada. No debería ser algo que hacemos durante enero, antes de unas vacaciones o cuando queremos bajar algunos kilos.
La salud es algo que practicamos, a veces mejor, otras peor. Habrá días en los que podamos caminar una hora y otros en los que solamente podamos movernos quince minutos.
Habrá días en los que comeremos perfectamente y otros en los que no.
Eso también es parte de vivir. el objetivo no es convertirnos en personas perfectas, sino en construir una forma de vida que nuestro cuerpo pueda reconocer como saludable la mayor parte del tiempo.
Porque quizá la pregunta más importante no sea: “¿Qué dieta tengo que hacer para bajar de peso?”
Tal vez deberíamos empezar preguntándonos: “¿Qué necesita mi cuerpo para funcionar mejor?”
Y después hacer algo todavía más importante:
practicarlo.
Un día.
Y otro.
Y otro.
Hasta que cuidarnos deje de sentirse como un esfuerzo extraordinario.
Hasta que se convierta simplemente en nuestra forma de vivir.
Porque al final, la salud no se consigue en treinta días.
La salud se practica día a día.




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